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Apta

He aprobado el postgrado. Aún no sé mi nota de verdad porque esta gente de la UAB es lenta para las cosas que requieren papeleo pero ya me han dicho que soy apta. ¿Apta para qué?, eso no me lo han especificado.
La cosa es que voy a echar de menos mis viajes de un día a Barcelona, de encontrarme a profes de fama en el AVE, de saber que he viajado en el mismo tren que Jordi Évole, de comer en el McDonals de Sants, de equivocarme de tren y de perderme de camino a la Universidad.
Ahora a otra cosa que aún no sé qué será pero ya lo decidiré.
En la foto Marvelys, la profe de Fama que se me sentó al lado pero decidió cambiarse de sitio para pasar el viaje durmiendo tumbada (Ah!, atención a lo bien que estira la pierna esta chica).
Expectorando

Desde el día 31 de diciembre vengo estudiando la diferencia entre la tos improductiva y la tos productiva.
Para los que no llevéis tanto tiempo como yo con este tema os voy a explicar que la improductiva es la que da rasquera de garganta y te deja afónico, es decir, la que sólo sirve para destrozarte la voz. Por otro lado está la productiva que es la que sirve para sacar todos los mocos que tienes dentro. Sí, esta es la buena, la más asquerosa para la gente que te rodea.
Yo estoy practicando el segundo tipo pero no descarto pasar al primero en que termine con mis mucosidades. La verdad es que llevo tanto tiempo con tos que la echaré de menos cuando se me pase.
Hay que ver lo que se aprende leyendo los prospectos de los jarabes expectorantes (oh, ¡gran palabra!). Me encantan estas drogas tan fáciles de conseguir que te dejan medio flipado todo el día.
Voy a meterme un chute de Respibien que ya es la hora.
El turrión

Tortilla rellena, Patatas bravas, lomo en salsa de setas, pincho moruno, costillas, lomo en salsa verde, albóndigas, queso rebozado con mermelada, tarta de queso, tarta de manzana, tostadas, croquetas y una hamburguesa tan grande como un bebé recién nacido.
Esto es sólo una pequeña muestra de la comida que Salamanca me regaló. Sí, porque ahí es entrar y que te den de comer gratis. ¡Qué ciudad tan acogedora!
Entre tapa y tapa también visité la catedral y la Universidad pero eso es otra historia.
¡Me encanta la indigestión salmantina!
