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Hipolipo

Liverpooliense

Inglaterra es un mundo extraño, un universo paralelo y sin sentido.

En Inglaterra la gente se alimenta con la mezcla de pescado rebozado y patatas fritas con una salsa avinagrada, todo ello mojado con pintas enormes de cerveza. Para desayunar se llenan la boca con salchicas verduscas y judías pesadas y cenan dos veces porque la primera vez es tan temprano que se les junta con la merienda.

En Inglaterra se pasan el día en un pienso y la noche en una borrachera sin fin.

La gente o es tonta o es más rara que un perro verde. ¿Cómo si no se entiende que salgan medio desnudos por la noche en pleno febrero?, si por lo menos no tuvieran frío entendería que no se pusieran abrigos y medias, pero es que van tiritando, con la carne de gallina y medio moradas por las calles de la ciudad.

Bueno, y no he hablado de los zapatos. Mejor no hablar, es un tema que me afecta especialmente. Es que, si no saben llevar tacones, ¿por qué se los ponen?

Liverpool no es bonita, pero tampoco es fea, es industrial. En ella nacieron los Beatles y de ella salió el Titanic. Punto. No hay nada más.

De todas formas lo he pasado bien, porque nos montamos en un bus que se convertía en barco de la II Guerra Mundial, porque con mis amigas el pueblo más insulso del norte de Inglaterra tiene su gracia, porque Ibana se tumba en mitad de la calle, porque unas escaleras empinadas pueden ser un buen tobogán, porque el viento huracanado nos sirve para hacer fotos graciosas y por un motón de cosas que han hecho de este viaje una aventura.

2 comentarios

aneya -

Ays. Yo me quiero ir a guirilandia pero contigo.
Beso

Red -

¡Ole, ole con ole! ya sabía que de este viaje saldria un comentario muy bueno.
Obelix también te diría que están locos y Raquel dijo que todo lo hacen al revés así que igual se ponen los abrigos en verano...