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Solitaria

Después de un mes y dos días en paro creo que ya puedo declarar con absoluta seguridad que el mejor juego de mi ordenador es el solitario.
Sí, ya sé que es un juego normalillo y que hay otros mucho más entretenidos pero la verdad es que a mí el que más me llena las horas es el solitario clásico de toda la vida.
Ya lo hago sin pensar y hasta uso el botón derecho para que las cartas se coloquen más rápido.
He jugado con todas las barajas que tiene mi ordenador y he sacado las cartas de tres en tres o de una en una para hacerlo más complicado.
De verdad que me encanta este juego porque además ya consigo que me salga siempre.
Y llegados a este punto de frikismo y desesperación creo que voy a pasar del periodismo para buscar trabajo en otras áreas.
En fin…
Yi, er, san, si, wu...
Las dos de la mañana es una buena hora para irse a la cama o para llevar ya ella un buen rato, la verdad. Para Mire y para mí es una buena hora para aprender chino.
No, no es que estemos mirando por nuestro futuro y que nos estemos apuntando a la moda de aprender idiomas asiáticos, ¡qué va! Lo que pasa es que ayer queríamos hacernos un mail con fondo de carta de cambiar (esas que teníamos de pequeñas y que apestaban a flores muertas y colonia de vieja).
Todo empezó cuando Mire recibió un mail de una amiga china con un fondo precioso. Era naranja y tenía flores y un buzón pequeñito de color azul. Vamos, una maravilla que nunca podría producir nuestro pobre gmail y mucho menos Hotmail.
Lo queríamos. Y mucho.
¿Qué podíamos hacer? Teníamos que conseguirlo como fuera.
Yo tuve la idea lógica: entrar en la página del servidor para hacernos una cuenta como la de su amiga. ¡Era facilísimo!
Sí, ya…fácil…claro. ¡Estaba en chino!
El caso es que Mire y yo no nos rendimos pronto, y menos a las 2 de la mañana que es una hora de esas en la que estás inspirado para perder el tiempo en estas cosas.
Conseguimos encontrar dentro de la página el lugar del correo electrónico. Dentro del correo encontramos el lugar donde uno se registraba y, cuando conseguimos rellenar todos los campos sin equivocarnos (salvo al contestar la pregunta clave, eso fue más complicado), llegamos al antispam.
Ohhh. Esa fue la barrera que nos detuvo.
El antispam eran dos letras en chino mal escritas que no pudimos averiguar. Y mira que lo intentamos.
Buscamos el alfabeto chino para ver si se parecía alguna letra, buscamos letras parecidas por el resto de la página para copiarlas y pegarlas en el cuadrito (esto luego descubrimos que no se podía), pero no había ninguna que coincidiera. Decidimos que eran números y hasta nos bajamos un audio que nos enseñaba a pronunciarlos bien.
Fue una pena pero ahora sabemos contar hasta diez en chino. Seguro que esto nos abre miles de puertas en el futuro. O puede que no.
18
El otro día me tocó el vagón 18 en el AVE. ¡El 18!
Al principio pensé que era un error y que mi billete en realidad señalaba el vagón número 8 pero luego lo ví. Mi billete no estaba equivocado, ¡ese tren tenía 20 vagones!
Tuve que andar tanto en la estación para llegar a mi sitio que llegué a pensar que podría hacer el puente Madrid-Barcelona sin que el tren arrancara.
Impresionante.
Hidratante

Hoy en mi baño estaba esta crema.
Será por el sueño que tengo por la mañana o por lo aburrida que estoy, no lo sé, el caso es que no he podido más que hacerme esta pregunta: ¿la cara y las manos no forman parte del cuerpo?
Según los señores de Astor parece que no por lo que yo me pregunto: ¿y los pies?, ¿son del cuerpo? Esto parece una tontería pero puede ser clave si tienes que utilizar esta crema. Igual piensas que los pies forman parte del cuerpo pero claro, si las manos van por separado puede que los pies estén también fuera de lo clasificado como cuerpo y que cuando yo me eche ahí la crema se abra un agujero en el suelo y yo caiga a un abismo de pesadilla y horror. Madre mía…qué horror.
Por otro lado mucha gente dice eso de que como tienes la cara tienes el culo así que ahí me surge otra duda, ¿esta crema me hidratará también el culo o tengo que comprar una especial?
Es todo tan difícil en esta vida.
El amor está en el baño

Ayer Miguel, un chico de Huelva, encontró en un baño sucio de bar a su amor de toda la juventud, Paloma.
Miguel estaba tan impresionado por la casualidad de haberla encontrado en Madrid que se declaró ahí mismo y le dijo todo lo enamorado que había estado de ella en el pasado.
Paloma le dio su móvil para que quedaran al día siguiente en un lugar que oliera un poco mejor y así poder hablar con tranquilidad.
Yo lo vi todo porque soy una meona. A veces no tener casi vejiga está bien.
